¿Tienes ganas de hacer una pequeña escapada a un lugar diferente y no sabes a dónde? ¿Te gusta explorar la época medieval y sentirte como un caballero o una dama en un castillo, luchando con escudos y espadas o vigilando la ciudad desde la parte más alta de las murallas? ¡Pues es posible visitar pueblos medievales sin inventar la máquina del tiempo!
Tenemos la suerte de poder viajar al sur de Francia a un par de horas en coche y descubrir pueblos encantadores como Carcasona, con su ciudad medieval amurallada mejor conservada del país, con algunas restauraciones del arquitecto Violet-le-Duc en el siglo XIX. Además, es posible visitarlo en un solo día (o dos, si quieres explorarlo todo con detalle).
La Ciudad de Carcasona
Es recomendable visitarla por la mañana, ya que es cuando hay menos aglomeración de gente. Sus accesos más frecuentes son dos:
– La Puerta de Narbona, la entrada principal donde se encuentra el puente levadizo y también puedes encontrar un busto de la dama Carcas (según una leyenda, el nombre de Carcasona es un homenaje a ella).
– La Puerta de Aude, si quieres acceder a la ciudad medieval por la parte trasera, menos frecuentada por turistas.
Si entramos desde la Puerta de Narbona, podemos distinguir las dos murallas que rodean la Ciudad: una exterior por la cual podemos incluso subir, y una interior que solo se puede visitar a través de la visita al Castillo Comtal.
El Castillo Comtal de Carcasona es la principal atracción turística de la ciudad. Se construyó en el siglo XII por orden del conde de Trencavel, rediseñado posteriormente por los reyes de Francia y finalmente restaurado por Violet-le-Duc. Puedes visitar el museo dentro del castillo, además de pasear por las murallas interiores. Se debe pagar entrada para la visita: 9.50 € para adultos, 7.50 con descuento estudiantil (GRATIS para menores de 18 años o menores de 25 que sean parte de la Unión Europea).
Basílica de Saint-Nazaire: una impresionante iglesia que se encuentra dentro de la ciudad medieval, considerada como la catedral de Carcasona hasta que la sede del obispo se trasladó a la Ciudad Baja en 1801. Algunos días puedes encontrar algún coro cantando canciones de ópera a capella.
Museo de la Inquisición: mucho antes de la Inquisición Española, la Inquisición Francesa persiguió a todos aquellos que rechazaban el dogma católico, especialmente los cátaros. Allí encontrarás una exposición de varios instrumentos de tortura desde la Edad Media hasta la Revolución Francesa, además de algunas escenas sobre el Tribunal de la Inquisición, sus mazmorras y una breve explicación sobre los castillos cátaros que aún se encuentran en el sur de Francia.
Musée de l’École: si quieres saber cómo era la escuela en la época de nuestros abuelos o bisabuelos, en este museo te muestran cómo era el sistema educativo francés a principios del siglo XX.
Ciudad Baja
Por la tarde, puedes aprovechar para salir de la ciudad medieval y dar un paseo por el centro de la ciudad baja, el lugar de residencia de la mayoría de habitantes de Carcasona. Allí encontrarás el casco antiguo (la Bastida de San Luis, que conserva su estructura y restos de sus murallas). Uno de sus lugares de acceso más famosos es la puerta de los Jacobinos. Si quieres visitar más cosas, puedes ir:
– Museo de Bellas Artes: situado en la plaza de Gambetta, allí encontrarás exposiciones temporales y fijas sobre arte desde el siglo XVIII y XIX hasta la actualidad. Entrada gratuita.
– Pasear en barco por el canal de Midi: es un canal navegable que une Toulouse con el río Garona.
Y para terminar, puedes tomar el sol en la terraza de algún bar-restaurante en la plaza Carnot, o incluso disfrutar de un buen cassoulet típico de la zona. ¡Buen viaje!

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