¡Hola viajeros!
Esta vez os traigo un blog totalmente diferente, ya que por primera vez comparto con vosotros una ruta por Francia. ¡Atención, que esta se realiza en autocaravana, aunque también se podría hacer en coche y a vuestro propio ritmo! Por supuesto, no solo realizamos viajes a países de habla inglesa; en Meeting Point, estamos rodeados de viajeros de todo el mundo, ¡así que por qué no compartir con vosotros esta ruta por la Bretaña Francesa?
Saliendo desde Jaca, a 20 minutos llegamos a la frontera de Francia y hacemos la primera visita a Burdeos, donde es imprescindible ver la panorámica desde los jardines públicos que dejan a la vista la catedral de St. Michelle, la Plaza de la Bolsa con su espejo de agua, la Puerta Cailhau, el Gran Teatro; el puente sobre el río Garona, la Bastida y, con todo, un placer bien merecido: ¡unos canelés a los pies de sus fuentes de agua para refrescarnos! De camino a Rochefort, las luces de la ciudad nos dejan con la boca abierta.

A Rochefort, visitamos el Barco Hermione, los jardines botánicos, el puerto; pero sin duda lo mejor: el regreso en bicicletas a la Isla Madame, una isla donde su pasarela aparece a ciertas horas. En dirección a La Rochelle, probamos las mejores ostras en su famoso mercado. Paseando, encontramos las torres de la ciudad amurallada: la Linterna, las Cadenas, San Nicolás y la Puerta del Reloj. En 3 horas ya estamos en Nantes, la ciudad de las máquinas. Aunque de esta ciudad todos esperan mucho, casi no nos sorprendió en absoluto, solo por el elefante que nos escupía agua, así que pronto nos dirigimos a PaimPont: ¡el Bosque de Brocéliande! Como siempre, recomendamos hacer algunas rutas y ver todo lo que puedas: la tumba de Merlín, la fuente de la juventud, el valle sin retorno, el espejo de las hadas y el árbol de oro.
Y en marcha a Josselin y Rochefort-en-Terre. Ambos pueblos preciosos con sus casitas medievales y tan floridas. Y después de los paseos, lo mejor es parar a almorzar en Vannes, ya que la ciudad de castillos, jardines, casitas muy auténticas está rodeada por su río y su puerto; así que después de tantos paseos, ¿por qué no un poco de bosque? ¿Cuál? Carnac, en busca de los monolitos más impresionantes.

Y a dormir en el camping de Quiberón, ¡pero atención a los acantilados! Por fin, playa para refrescarnos y hacer volar las cometas. No os despistéis, ¡que de repente la playa desaparece! Así que nos vamos a Concarneau, ciudad amurallada de nuevo. Espectacular el pueblo que tiene como único acceso una calle, y muy cerca de aquí paramos en Quimper. Y luego, dirección a Locronan, pero antes, deteneos a ver la impresionante puesta de sol en Beg ar Vechen en Trefeuntec. De madrugada, nos acercamos a la costa y visitamos los miradores en Crozon (Pen Hir es impresionante). El memorial de la Batalla del Atlántico, bunker incluido. Camaret sur Mer, pueblo pesquero, y luego, de camino a Menezham, paramos en el Faro del Petit Minou. Y si sois amantes de los Hobbits, ¡en Menezham encontraréis una preciosa villa al estilo de los hobbits!

Dar una vuelta en bicicleta, y al atardecer en Morlaix para ver un acueducto inmenso. A continuación, la Costa de Granito Rosa, que como su nombre indica, son hermosas costas de color rosa. Aquí podéis degustar las famosas galettes. Y a dormir cerca de un castillo de camino al Forte da Latte, que visitamos junto con el Faro de Frehen. Después de comer, finalmente llegamos a Saint Malo, pueblo corsario amurallado y visita a Intra-muros, donde vimos el Gran Ver, el pequeño Ver, torres, piscinas artificiales de día y noche; ¡por supuesto, visitamos un barco pirata! Aquí es el mejor lugar para cenar mejillones con patatas, ¡deliciosos! Y crepe de caramelo. Al finalizar, antes de ir a Mont Saint-Michel, pasamos por Dinan: bonito pueblo sobre murallas, con su río, sus puentes, su jardín inglés y, finalmente, el fin de Bretaña: Mont St-Michel de noche y de día que os dejará sin palabras, con agua y sin agua; en bicicleta, caminando, todo un espectáculo visual.

Espero que el recorrido por la Bretaña os haya apasionado tanto como a nosotros, y que muy pronto me contéis si alguno de vosotros ha visitado alguno de estos encantadores pueblos bretones.
¡Hasta la próxima ruta!